martes, 16 de diciembre de 2014

Polvo de Hada

"La tercera estrella a la derecha, y todo recto al amanecer" (Peter Pan)

Es curioso. Cuando crecemos, crece con nosotros la sensación de que no necesitamos aprender de nadie. Hemos llegado a ser adultos, y por eso contamos los años como diplomas. Que error...

Todas las personas tienen algo que ofrecer. Y, en especial, los niños. Esas personitas tienen un don que muchos deberían envidiar:imaginar. La imaginación no deja de ser un sueño despierto, un eslabón que une nuestros deseos con la realidad. Un niño puede ser un pirata; dentro de un rato es guerrero que busca a una princesa; y antes de cenar es ese futbolista de moda. Es una manera de conseguir lo que se desea, para mí, de hecho, la más sencilla.

Hay un secreto que sólo los niños conocen: volar. Cuando nos hacemos mayores creemos que un DNI puede marcar nuestras metas y nuestros sueños. En mi caso, entiendo que hay algo que nunca deberíamos hacer: crecer. Y para volar es necesario seguir teniendo la inocencia y la imaginación de un niño. El siguiente paso es sencillo. Volar no consiste en despegar los pies del suelo sin más...es saber encontrar la felicidad en los momentos pequeños, vivir con pasión cada segundo.

Campanilla nos enseña a volar. El polvo de hada es, en realidad, su sonrisa. Sí, porque para volar es necesario sonreír, y más aún, no temer hacerlo. Es importante recordar algún momento especial. No hay que irse a los típicos sueños adultos: más dinero, un coche mejor o una casa grande. Recuerda ese momento en que estabas nervioso y alguien te dio un abrazo cálido, de esos que dicen más que unas palabras escritas. Recuerda unas risas de tapadillo que salen de la nada. Recuerda las veces que alguien te regaló una chuchería, o cuando un bebé te dedicó una sonrisa.

A veces, sin embargo, a Campanilla se le olvidaba volar. Lógico: se necesita de sus sonrisas para que el resto volemos. No pasa nada. Sólo hay que recordarle que se necesita algo fundamental: confiar en uno mismo. Porque una persona que no pone límites a su imaginación, que lucha por lo que quiere, y que entiende que el tiempo es sólo un marco, y que las cosas pueden suceder...es capaz de dominar el mundo, su mundo.

"Si haces sonreír a un niño, estás cambiando al mundo". ¿Quién se apunta a volar? ¡Vámonos!