domingo, 5 de julio de 2015

Ponga aquí su nombre

A la atención de (Ponga su nombre aquí):

Es curioso como arrancan estas cartas. Porque le damos mucha importancia al nombre. En este caso, prefiero que no aparezca, porque hay cosas que aún no sabemos cómo nombrar. Si escribo estas líneas, es porque un día aprendí que la tinta puede drenar algunas sensaciones sobre el papel (o la pantalla). Además, es una buena forma de acordar algunas decisiones. Y que quede constancia de ellas.

Hace un tiempo no me preguntaba qué derroteros había marcado el destino en mi ruta. En realidad, si no me preocupaba esto, es porque parecía que mis pasos estaban llevándome a un nuevo mundo, a uno donde podía estar a la altura de mis desafíos. Sin embargo, ese camino se acabó frente a una pared, y entonces tuve que saltar la tapia, desgarrando algunos sueños, dejando el alma hecha jirones de vapor, un humo suave que se disolvía en los vientos del tiempo lenta y suavemente.

Después de varias posadas, de conocer una multitud de pareceres en esa espesa maleza que me aguardaba tras el muro, encontré un nuevo sendero. Y por él me dispuse a caminar...te preguntarás quizá por qué te cuento esto. ¿Es una despedida? No sabría decirlo. Puede serlo, aunque la vida me ha demostrado que hay puertas que no podemos cerrar. Y es mejor así.

Nunca podría explicar lo que siento. Quizás es una infusión amarga con suaves trazos dulces, mezcla de sueños por cumplir, sueños desterrados, nuevos horizontes, horizontes descartados...llamada incertidumbre. Sí sé sin embargo que el momento de partir está cercano. El valle que me ha visto crecer tendrá que esperar a mi regreso. Porque volveré. No sé cuando ni cómo, pero lo haré.

Esta despedida tiene su sentido. Hay ocasiones en las que necesitamos explicar nuestros actos, puesto que dichos en voz alta cobran realidad, y dejan de ser fantasías o especulaciones. Considero un error no atreverse, no intentar experimentar lo nuevo, las visitas que otras almas hacen a nuestra vida. Nunca podemos estar seguros de algo que se relacione con otros, porque las personas somos (todas, sin excepción) ese libro que tiene mucho por ofrecer, mucho por enseñar.

Pero ahora es tarde para eso. Mi vuelo no hace escalas, en principio (ya he dicho que sería un error eludir posibles paradas en un camino como la vida). Tengo que irme a escribir con sueños mi destino, a adornarlo con sensaciones, con cariño, con momentos para el recuerdo.

Y antes de hacerlo...gracias. Gracias por recibir esta carta y abrirla. Gracias por enseñarme que tras una sonrisa se esconde una forma de entender la vida. Gracias por inclinarme a decidir.

Y ahora...pon tu nombre arriba, Así sabré que lo leíste, y podré enviarte postales desde los nuevos mundos a los que me enfrento. A pesar de que mi sonrisa esté convaleciente...es turno de sacudirse el polvo y seguir viajando.

Hasta pronto.

"Sonríe aunque sólo sea una sonrisa triste, porque más triste que la sonrisa triste, es la tristeza de no saber sonreír."  (Anónimo)