domingo, 21 de febrero de 2016

Creer, confiar y volar

Vivimos actualmente en un tiempo donde dudar de todo es la tónica. Cierto es que la mejor manera de conocer, de aprender, es dudar de los que percibimos, entendiendo que dudar es preguntarse el por qué de las cosas. Sin embargo, puede ser pernicioso no creerse nada ni a nadie.

¿Cuántas amistades podemos perder, cuántos  momentos, sólo por el hecho de negarnos a descubrir? Si la vida dejara de sorprendernos, habitaríamos un espacio lineal, un camino sin curvas ni aliciente para girarlas. De ahí la necesidad de no conocer las respuestas a todas las preguntas que plantea el día a día. Precisamente, entre esos hilos de sorpresa...se esconde la magia.

Suele decirse que la magia no existe, que son sólo trucos. Y siempre tiendo a pensar que todas las cosas son tal y como las percibamos nosotros. Un café es un café, claro, pero si somos capaces de mantener una charla interesante, reírnos, y dar la oportunidad al destino de que nos muestre puertas por abrir, es entonces cuando seremos capaces de abrirlas o dejarlas cerradas, no antes. 

Es como la música. Las notas de un pentagrama son los latidos de un mensaje, de una melodía que es capaz de recorrer cada poro de nuestra alma, cada centímetro de nuestra mente, y azotar como una tempestad nuestros recuerdos, nuestros deseos. El susurro de un violín, la carcajada de una batería...una voz que atraviesa nuestros oídos e inserta imágenes en nuestras retinas...¿No es acaso magia traspasar los sentidos, saltar de la vista al oído, pasando por el tacto?

Por eso, dejar que la vida nos sorprenda, permitirle al destino que nos muestre caminos que atravesar, es una buena manera de descubrir nuevos mundos. Pero debe ir acompañado de nuestra valentía. Ser valiente para explorar nuevas opciones. Las personas tienen mensajes que transmitir, momentos para ofrecer, y una historia que contar. Negarse a conocer es darle la espalda al aprendizaje.

Siente la magia. Sonríele a la vida. No te niegues a probar. 

Camina. Trepa. Salta...

Y vuela.

Alto. 

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