domingo, 20 de marzo de 2016

Lo que se espera de lo inesperado

"¿Tienes dudas? Claro, es lógico. A fin de cuentas nunca solemos tener todas las respuestas para las preguntas que nos va formulando la vida. Y claro, esto te lo dice una persona que siempre estuvo vestida con telas discretas, sin desear llamar la atención...porque las mejores cosas vienen de la mano del secreto, acurrucadas por el silencio, alimentadas por la duermevela.

Pero siéntate. Cuéntame. ¿Qué te preocupa? El mañana, lo que vendrá, ¿no es eso? Lo suponía. Somos expertos en pensar en qué vendrá, y preferimos tratar de saborear la taza de café que tomaremos mañana a soplar el vaho de la que reposa entre nuestras manos. Cuando, al ritmo de los segundos, aparece algo nuevo, tendemos a ofrecerle poco para que baile. Por cierto, ¿quieres bailar?

(Eso es, pequeños movimientos, deslízate, apóyate en mí). ¿Sabes? Todos solemos valorar la mirada de las personas. Decir que unos ojos nos transmiten  sensaciones más allá de lo físico, es algo que a todos puede ocurrirnos. Pero luego quizás no nos asomamos demasiado. Y en ocasiones, si el color de la mirada es bello, más lo es aquello en lo que se refleja. Podría decirse que la mirada emite una luz que, en realidad, se proyecta desde dentro, desde lo más profundo,

Antes de irte, recuerda que todas las personas tienen algo que ofrecerte, algo que enseñarte,..y algo que regalarte. Yo, de momento, te regalo esto. No lo olvides...."

Y entonces abrió los ojos. Una sensación extraña podía sentirse desde las sábanas, como cuando hay algo que te esperas...pero no sabes cómo viene. En la mano tenía una nota. "El mejor regalo que puedes darle al mundo. A veces, para sonreír, uno necesita mirarse en otro rostro".

Cuando se miró en el espejo comprendió. No esperaba que un sueño le diera la respuesta. Pero ahí estaba: tenía una sonrisa perdida colgada de sus  labios. Ahora...era cuestión de coger unas cuantas oportunidades...y no negarse a descubrir...

A volar...

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