viernes, 15 de abril de 2016

Cuentos del Loco V: Un universo en el baúl

"Poca era la luz que atravesaba su mundo. Tan sólo el haz que entraba por la ancha cerradura, por la que cabía ajustada una pequeña llave. Allí,en la penumbra del día, en la oscuridad de la noche, descansaba acostado contra la esquina. Era un bufón, un pequeño bufón de juguete. Cada tarde, un niño lo alzaba con sus manos, y entonces, despertaba el hechizo. La personita dejaba al bufón ser protagonista de mil historias diferentes, y gracias a tener personaje, el muchacho se convertía en autor, que surca las nubes de sus relatos inventados...

Cierto día, mientras descansaba apoyado contra una jirafa de peluche, el baúl se abrió, y la mano del niño llevaba en volandas algo nuevo: ¡otro bufón! Así, al principio recelando, el primer muñeco, el juguete original, se acercó lentamente, y sonrió. Le cogió de la mano, y empezaron a pasar las horas del día, los instantes de la noche, contándose el uno al otro las historias que habían vivido con el niño, que ya era un poquito más mayor. ¿Sabes ese placer de saborear lo que has experimentado una y otra vez? A eso sabía el aliento de estos personajes...

Pero un día...la mano del pequeño, que ya parecía más grande, sólo entraba en el baúl para depositar otras cosas. Un día, dejó abatido "el Principito", que acunaba sus hojas, arrullándolas con pena, mientras el elefante dentro de la serpiente lloraba con tristeza. Otro, las hojas de "Alicia en el País de Las Maravillas" dieron de bruces a los pies de los bufones, que, apoyados contra la pared de su mundo, veían como poco a poco tenían más y más sueño, y la melancolía los abrazaba como la hiedra a un castillo en ruinas...

Así, empezaron a culparse el uno al otro. Mientras que una cedía en cada discusión, siendo por ello tremendamente infeliz, el otro dejó de surcar mundos inventados y empezó a consumirse en su soledad y su carácter amargo...y así, comprendiendo que les quedaba poco...se abrazaron, arrepentidos...y se tumbaron...el sueño...que ya llegaba, imparable...iba a ser demasiado largo..."

- ¡Murieron!
- No, amigo. Porque la Locura y la Inocencia no pueden morir. Ese niño es, desgraciadamente, cada ser humano que pisa, ha pisado y (ojalá me equivoque) pisará este planeta. Porque cuando es pequeño, sólo tiene inocencia,sólo sabe que el límite es parar de jugar para hacer caso a los mayores...y luego vuelve a abrir la frontera de la realidad. Después adquiere la locura, y da forma a esos pensamientos, dándole igual qué piensen de él por hacer lo que
le guste, pues, por experiencia te digo...eso es estar loco. Pero cuando crecemos -crecéis-, se olvida todo esto. Y encerramos nuestra inocencia y nuestra locura para crecer y ser mayores. Y la una sin la otra se muere, y la otra sin la una, es capaz de matar. Pero nunca mueren...duermen, y pueden ser rescatadas. Todo depende de ti mismo...de ti."

(¡Cuántas veces, como un polluelo rompiendo el cascarón, he podido quebrar la realidad, sonreír al mundo, y ser feliz en la locura...gracias a las palabras que tejía con su voz...)